Esto no empezó
con una peluquería.
Empezó con un sueño.
Alisado Sevilla no nació de un plan de negocio. Nació de una historia personal, de una pregunta y de más de dos décadas intentando encontrar mejores respuestas.
Vanessa tenía el cabello extremadamente rizado.
Vanessa nació en Canarias y desde muy pequeña tuvo un cabello extraordinariamente rizado. Sin embargo, aquello que más deseaba era justamente lo contrario: llevarlo liso.
Durante años, la única posibilidad era recurrir constantemente a la plancha. Hasta que un peluquero le habló de algo que acababa de aparecer en Las Palmas y que prácticamente nadie sabía explicar: el alisado japonés.
Vanessa empezó a investigar y consiguió localizar a unas personas japonesas que realizaban aquel tratamiento de manera prácticamente clandestina.
Decidió probarlo.
El resultado técnico fue malo. Su cabello quedó bastante dañado. Pero dentro de aquel desastre ocurrió algo que para ella resultó absolutamente extraordinario:
“Esto tiene que funcionar.” Solo hay que descubrir cómo.
Aquella experiencia no hizo que Vanessa rechazara el alisado. Produjo exactamente el efecto contrario: quiso entender qué había sucedido.
Del cabello a la química.
Vanessa no procedía de la peluquería. Su actividad profesional estaba vinculada a empresas, informática y programación.
Pero aquel primer alisado despertó una curiosidad que terminaría cambiando su trayectoria profesional. Empezó a estudiar cómo estaba construido el cabello, qué ocurría químicamente durante un alisado y por qué un procedimiento podía ofrecer resultados tan diferentes.
Los primeros alisados japoneses.
Vanessa localiza en la península a una de las primeras empresas que comienza a introducir profesionalmente el alisado japonés en España.
Se forma como técnica de la marca y empieza a realizar servicios profesionales de alisado japonés, compaginándolos inicialmente con su actividad anterior.
España se convirtió en su salón.
Todavía no existía una peluquería física.
Durante esos años Vanessa trabajó a domicilio y prácticamente cada fin de semana viajaba por España realizando alisados.
Eso significó enfrentarse una y otra vez a cabellos completamente diferentes: texturas, resistencias, historias químicas, grosores y estados muy distintos.
Aquel periodo terminó convirtiéndose en una enorme escuela práctica.
Había llegado el momento de tener un lugar propio.
Después de años viajando y realizando alisados, Vanessa entendió que había acumulado un conocimiento muy poco habitual sobre esta técnica.
Antes de abrir el salón obtuvo también su titulación en peluquería, aunque su objetivo inicial no era convertirse en una peluquera convencional.
Quería hacer aquello en lo que se había especializado: Recuperar, Tratar y Alisar cabellos.
En 2008 abrió su primera peluquería física.
La keratina llega a España.
Los alisados de keratina revolucionaron el mercado, las peluquerías y las expectativas de los clientes.
Para Vanessa aquello significó volver a hacer exactamente lo mismo que diez años antes: estudiar.
Analizó los nuevos sistemas y amplió progresivamente su trabajo hasta poder seleccionar diferentes técnicas de alisado en función del cabello y del resultado buscado.
Si la tecnología estaba allí, había que ir a buscarla.
Ese mismo año Vanessa viajó a Japón buscando productos y sistemas que pudieran llevar su trabajo un paso más allá.
De aquel viaje llegó Q8 Professional, una línea japonesa que terminaría formando parte de la historia de Alisado Sevilla y que todavía hoy continúa vinculada al trabajo del salón.
Buscar una solución forma parte del trabajo.
Con los años, la especialización no consistió únicamente en aprender productos y técnicas. También significó intentar resolver problemas que surgían en el trabajo cotidiano.
La problemática del formol.
La expansión de los tratamientos de keratina trajo también una preocupación importante: la presencia y liberación de determinadas sustancias durante algunos procedimientos.
Vanessa contactó con una empresa británica para desarrollar una máquina móvil de extracción concebida específicamente para el trabajo en peluquerías.
Posteriormente se realizaron pruebas junto a Prevención de Riesgos Laborales en Andalucía utilizando diferentes productos y comparando las condiciones de trabajo con y sin el sistema de extracción.
La documentación resultante fue remitida a Bruselas en 2012.
Nace la boquilla Roller.
Años realizando tratamientos de keratina permitieron identificar pequeños detalles de la ejecución que podían modificar de forma importante el acabado.
Alrededor de 2018 Vanessa desarrolló la boquilla Roller, una herramienta concebida para mejorar el trabajo durante determinados sistemas de alisado de keratina.
Era otra expresión de una idea que se había repetido durante toda su trayectoria:
FORMA DE
ENTENDER
LA PELUQUERÍA
Después de estudiar el cabello, quiso estudiar a las personas.
Había algo que Vanessa llevaba muchos años queriendo hacer: estudiar Psicología.
Con el tiempo consiguió cumplir aquel objetivo. Estudió el Grado en Psicología y continuó su formación con un Máster General Sanitario y posteriormente con formación de posgrado en Neuropsicología.
Y entonces ocurrió algo que, visto desde fuera, parece casi inevitable:
empezó a unir los dos mundos en los que había acumulado conocimiento.
Más de dos décadas observando qué sucede cuando una persona entra en una peluquería, qué espera, cómo comunica lo que quiere, qué ocurre cuando no se siente comprendida y cuánto puede influir el cabello en la forma en la que alguien se percibe a sí mismo.
De esa unión empezó a construirse una nueva manera de entender el salón.
La Peluquería de la Autoestima.
Un método que une la experiencia técnica de la peluquería con conocimiento psicológico aplicado a la relación entre profesional, cliente y servicio.
Escuchar mejor.
Comprender qué está pidiendo realmente una persona, qué espera del resultado y cómo vive actualmente la relación con su cabello.
Trabajar mejor.
Formar profesionales capaces de combinar técnica, comunicación, criterio y una experiencia de servicio mucho más consciente.
Gestionar mejor.
Llevar ese método también a la organización del salón, los procesos, el seguimiento y la relación con los clientes.
El método también necesitaba una herramienta.
La misma lógica que durante años llevó a Vanessa a buscar mejores soluciones para trabajar el cabello terminó trasladándose también a la gestión del salón.
Así nace Método Belleza, un sistema de gestión desarrollado alrededor de las necesidades reales de una peluquería: clientes, profesionales, seguimiento, organización, comunicación y experiencia de servicio.
El objetivo ya no era solamente mejorar Alisado Sevilla.
Era convertir todo lo aprendido en herramientas que pudieran ayudar también a otros profesionales y otros salones.
Todo empezó buscando una solución para su propio cabello.
Hoy esa búsqueda continúa cada vez que alguien entra en Alisado Sevilla con una pregunta, un problema, una expectativa o simplemente con el deseo de volver a sentirse bien con su cabello.